La película en cortometraje “¿Bailas, papá?“, una historia sobre Parkinson y Swing, se presenta en la sección oficial de la XXI Semana del Cortometraje de Madrid. Dos pases, el martes 2 de abril en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes, con entrada libre hasta completar aforo.

Charlamos con su director, Miguel Monteagudo (Monty) cineasta, bailarín de swing y organizador de las sesiones de baile “Mi gran noche swing

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Es tu segundo corto y ya tienes en mente un nuevo proyecto; todos ellos tienen un marcado carácter social ¿qué te mueve a centrar tus obras en el ámbito del contenido social, de divulgación y denuncia?

Lo primero saludar a todos los socios y socias de MAD for Swing y dar las gracias por todo el trabajo que hacéis con la asociación. En cuanto a la pregunta de por qué hago obras de carácter social… creo que es algo que me viene de familia. En mi casa siempre se ha debatido mucho sobre temas sociales y al final todo eso se impregna en todo lo que creas. Pero fue un proceso lento. Al principio, cuando comencé en el mundo del cine solo quería aprender las herramientas y los mecanismos para hacer realidad la magia del cine. Me centré mucho en la técnica, en el “cómo”. Pero una vez aprendí y cogí experiencia me fui centrando más en el “qué” y en el “porqué” de lo que contaba. Y en ese momento me di cuenta de que además de entretener (que para mi es la primera obligación de una película) quería aportar algo a la sociedad. Ya sea generando reflexión, debate o visibilización de distintos temas sociales que a mi me parecen necesarios o interesantes. Y de esa necesidad de aportar surgió, por ejemplo CRISIS, mi anterior proyecto cinematográfico, que intenta reflejar todo lo ocurrido durante los años duros de la crisis económica. Este proyecto me hizo reflexionar mucho sobre el cine y lo que yo quería hacer con él. Porque creo que el cine, como herramienta cultural, tiene una gran fuerza (más de la que imaginamos) para hacer reflexionar a las personas sobre asuntos que a lo mejor ni se habían planteado. Y eso, creo que a la larga, puede generar cambios importantes en una sociedad. Todas estas reflexiones hicieron que me metiera en el proyecto de crear una productora (Sinapsis Films) especializada en proyectos audiovisuales con impacto social y la primera obra que surgió de ahí fue “¿Bailas, Papá?”, cortometraje que habla de los beneficios del baile del swing en los afectados de Parkinson. Además, este año también arrancaremos otro cortometraje, titulado “Cómplices”, y que trata el tema del “bullying” en la actualidad. Con estos proyectos, al final, lo que busco es aportar mi granito de arena para hacer una sociedad algo mejor. Siempre desde mi ámbito, que es el mundo del audiovisual.

Nos has contado que el swing, el baile, mejora la vida de las personas con Parkinson ¿qué aporta el swing a las personas que conoces, y a ti mismo?

A mi personalmente me cambió la vida. Hace 4 años que descubrí el swing y fue como un enamoramiento. La alegría que desprende la música, el ambiente social y abierto que tiene la gente, el buen rollo que genera, la magia que se crea a la hora de bailar con alguien, lo divertido que es el baile en sí… Es una mezcla explosiva que hace que cualquiera que entre se quede enganchado. Te aporta primero, alegría, ya que el baile y la música te incitan a ello. Segundo, salud, ya que haces un montón de ejercicio aeróbico sin darte cuenta. Tercero, te integra socialmente, ya que la filosofía del baile no es clasista e integra en el baile a todo el mundo. Todo el mundo baila con todo el mundo. Da igual tu condición. Y esto hace que rápidamente te sientas integrado en la comunidad swing y conozcas mucha gente nueva sin darte cuenta. Cuarto, desconexión, y es que el rato que dura el baile desconectas de todos tus problemas. Estás centrado en bailar, aprender y pasarlo bien con la gente. Es como un oasis mental donde por un rato te olvidas de todo lo malo. Y cinco, el contacto con la gente. En una sociedad donde cada vez estamos menos en contacto con las personas, ir a un lugar donde hablas y bailas con la gente físicamente es algo casi revolucionario. Yo animo a todo el mundo a que lo practique porque creo que todo lo que aporta es bueno.

Conociste el swing en La Morada ¿qué crees que aportan los centros sociales a la escena del swing en Madrid?

Creo que son importantísimos. Suelen ser la primera toma de contacto de la gente con el baile. En mi caso lo fueron y gracias a ellos conseguí aprender los primeros pasos y además conocer gente que ahora ya son grandes amigos. Creo que su función es imprescindible si queremos que el swing se extienda más y llegue también a la gente de menos nivel económico, ya que unas clases de swing profesionales no son baratas y los centros sociales hacen una función importante a este nivel. Creo que hay que apoyarles siempre, ya que generan muy buenas sinergias y extienden el virus del swing por el mundo. Yo estuve yendo a la Morada hasta que la tiraron y ahora intento ir siempre que puedo a las fiestas de la EKO, donde se esta haciendo un gran trabajo para conseguir un magnífico espacio de baile. Desde aquí animo a que os acerquéis a vuestros centros sociales y los apoyéis en todo lo que podáis. Hay mucho trabajo altruista detrás y eso siempre hay que valorarlo.

¿Bailas, papá? se proyecta el martes de 2 abril. Hay dos pases: el primero a las 16:30 y el segundo a las 20:15.  En cada pase se proyectarán varios cortos de la selección oficial . Acceso libre hasta llenar el aforo.

 

¿Bailas, Papá?

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