Encaramos diciembre recordando la figura de Norma Miller. Una poderosa mujer llena de ritmo y energía, que nos dejó en mayo de 2019, unos meses antes de cumplir cien años. Su historia es una historia de lindy hop.

Norma nació un 2 de diciembre de 1919 en Nueva York. Su padre había fallecido un mes antes y su madre, otro ejemplo de mujer vital, no se dejó vencer por las dificultades y desplegó talento e imaginación para sacar adelante a su familia. Vivían en el barrio de Harlem y seguramente fue decisivo en el futuro de Norma que su primer hogar estuviera situado frente al Cotton Club y que de allí se mudaran a otro inmueble, ubicado esta vez a la vuelta del famoso Savoy Ballroom.
Norma y su hermana Dot, también bailarina, crecieron escuchando y bailando la música que se escapaba por las ventanas de las dos famosas salas. El estilo de Norma llamaba la atención lo suficiente para que con doce años se le acercara un asiduo del Savoy, Twistmouth George y la invitara a entrar en la sala y bailar con él.
Poco después Norma gana un concurso de baile en el Teatro Apollo y es descubierta por Herbert White, que la incorpora al Whitey’s Lindy Hoppers, el grupo de bailarines de lindy hop del Savoy.
El Savoy era un lugar de referencia para el lindy hop; esta modalidad de baile había nacido a mediados de los años veinte y su popularidad era cada vez mayor. En 1935, como integrante de los Whitey’s Lindy Hoppers, la pareja formada por Norma Miller y Billy Hill quedó entre las tres ganadoras del Harvest Moon Ball, un gran concurso de baile organizado en Nueva York que contribuyó a aumentar el éxito del lindy hop.
Comienza aquí la carrera profesional de Norma como bailarina. Los Whitey’s Lindy Hoppers realizan giras por América y Europa y son contratados para participar en la película de los Hermanos Marx Un día en las carreras. A partir de este momento, su actividad es incesante; a lo largo de su vida profesional ejercerá de bailarina, productora, coreógrafa y directora de espectáculos, incluso de cómica, y dejará su huella tanto en teatros como en cine y televisión. Es además una mujer valiente, que no tiene reparos en denunciar el racismo imperante en Norteamérica.
En los años 40 empieza su carrera en solitario. En 1952 forma su propia compañía de baile, la Norma Miller Jazz Dancers, que en los años 60 reduce el número de miembros y pasa a llamarse Norma Miller and her Jazzmen.
Durante los años 80 y 90 se renueva el interés por el Lindy Hop, que llega hasta nuestros días, y desde diversos puntos de América y Europa se reclama a las estrellas de la primera generación, entre ellas Norma, para enseñar a los nuevos bailarines.
Miller se mantiene en activo hasta el último momento, con 97 años publica su primer A swingin’ Love Fest, del cual se realizan dos giras en 2017 y 2018.

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Norma recomendaba a sus alumnos aprender bien los pasos, no pasar al siguiente hasta no tener el anterior dominado. Su vida y sus consejos son un canto a la creatividad, el esfuerzo, el trabajo bien hecho, a la confianza en uno mismo y a la ilusión. Por eso nos gusta encarar diciembre y el nuevo año que se acerca inspirados por el recuerdo de Norma Miller.