[English below] Madrid Blues Exchange. ¿Por qué realizar un Blues Exchange?

Para organizar cualquier Exchange se requiere del tiempo y la energía de multitud de voluntarios. Sin embargo, cada voluntario habitualmente lleva una vida saturada por su actividad laboral o estudiantil, de otras actividades de ocio y compromisos varios. Aun así, se encuentran numerosas personas que se ofrecen a realizar toda clase de actividades, en ocasiones incómodas para los que las desarrollan, para conseguir que cada Exchange sea un éxito.

Cuesta imaginar para cualquiera que no esté involucrado cuánto trabajo exige y quizás cueste aún más imaginarse el motivo para que haya esta enorme cantidad de entrega desinteresada. Pero todos los que están colaborando se lanzan sabiendo que valdrá la pena. Y esto lleva a preguntarse en qué consiste esta recompensa.

Desde un punto de vista histórico, primero aparecieron los Lindy Exchange. Con el auge del Lindy Hop, aparecieron comunidades de bailarines aisladas. En un deseo de romper ese aislamiento, apareció un primer intercambio entre Chicago, Illinois y San Francisco en 1998. Fue tal el éxito que comenzaron a organizarse de otra manera:  en lugar de entre ciudades concretas, pasaron a estar abiertos a todos los que quisieran asistir.

Este deseo de conocer a otros bailarines, otras formas de entender la música y las costumbres, aún permanece fuerte en el Lindy Hop. Y si es intenso en el Lindy, probablemente sea aún más intenso en comunidades más pequeñas como en las de Balboa y Blues, en las que existen más diferencias culturales, costumbres e interpretaciones del baile a raíz de un aislamiento mayor.

Ese contacto con la diversidad nos enseña más posibilidades, nos enriquece y nos muestra el valor tanto de nuestras peculiaridades como de las de los demás. Es la oportunidad, en un paisaje dominado por uno o unos pocos colores y estilos, de descubrir nuevas gamas de pintura y un sinfín de formas de entender cómo se pueden utilizar.

No es trabajar por meses para conseguir sólo disfrutar unos días. Es dedicar muchas horas al intercambio de aprendizajes y recuerdos que durarán toda la vida. Es el deseo de mostrar con orgullo las excelencias del baile que te fascinó a gente que viene de otras partes y el maravillarte al descubrir lo que nunca se pasó por tu imaginación.

Por todo ello merece la pena y más cuando una y otra vez te encuentras con tantas personas excepcionales en la comunidad que mucho más allá de la faceta del baile te aportan experiencias, conocimientos y emociones positivas.

A todo lo anteriormente dicho se suma la experiencia de otros Blues Exchanges, que tanto han aportado a los participantes. Muchos han podido disfrutar del mágico ambiente de otras ciudades y lo recuerdan con gratitud. Y ese sentimiento provoca naturalmente el deseo de reciprocidad. De conseguir ser partícipe de algo que te permita devolver aquello que se te regaló previamente.

En cada persona se dibuja una motivación distinta, con sus matices y diferentes intensidades. Aún naciendo con distintas peculiaridades, confluye en un similar deseo de conseguir una enorme felicidad y poder ser partícipe de ella.

Madrid Blues Exchange. 11-13 de mayo 2018. Siente la energía madridbluesexchange.es


Why a Blues Exchange?

Organizing any kind of exchange requires the time and energy of a multitude of volunteers. However, each volunteer usually leads a life saturated by their own work or student activity, other leisure activities and various commitments. Even so, there are many people who have offered to do all kinds of tasks, sometimes uncomfortable, to make this exchange a success.

It is hard for anyone not involved to imagine how much work is required and perhaps it’s even harder to imagine the reason for this enormous amount of selfless giving. But all those who are collaborating throw themselves at it knowing that it will be worth it. And this leads one to wonder what this reward could be.

Historically, Lindy Exchanges were the first to appear. With the rise of lindy hop, communities of isolated dancers arose. In hopes of breaking that isolation, the first exchange was organized between Chicago, Illinois and San Francisco in 1998. It was such a success that they began to organize open events instead of between specific cities which welcomed anyone who wanted to attend.

This desire to meet other dancers, and learning new ways to understand music and habits remains strong within the lindy hop community. And if this sentiment is intense in the lindy scene, it is probably even more so in smaller dance communities such as balboa and blues, where even greater cultural differences, habits, and interpretations of these dances has resulted in even greater isolation.

Making contact with diverse dancers teaches us more possibilities, it enriches us, and shows us the value of both our peculiarities and those of others. It is the opportunity, in a landscape dominated by one or a few colors and styles, to discover new shades of colors and a myriad of ways to understand how they can be used.

It’s not about working hard for months to just enjoy a few days. It’s about dedicating many hours to exchanging knowledge and memories that will last a lifetime. It’s about the desire to show with pride the excellence of the dance that fascinates you to people who come from other places and the wonder of discovering what you had never before imagined.

For all this, it is worth all the work and more so when again and again you meet so many exceptional people in the community who, far beyond dancing, bring with them experiences, knowledge, and positive emotions.

In addition to all the aforementioned, we would add our own experiences at other blues exchanges, which have brought us so much joy. Many of us have been able to enjoy the magical atmosphere of other cities and remember it with gratitude. And that feeling naturally leads us to want to reciprocate that gift, getting involved in something that allows us to return the joy that was previously given to us.

Each person brings a different motivation, with all its nuances and different intensities, to this event. In spite of these differences, our desires flows in the same direction: to create an event full of happiness and to be able to be a part of it.

Madrid Blues Exchange. May 2018, 11th-13th. Feel the energy madridbluesexchange.es

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