¿Cómo llegó el swing a tu vida? Seguro que te acuerdas perfectamente y más allá, ¿en qué te ha influido hasta ahora?.

A mí, como a ti seguro, me llegó de repente, vi a un grupo bailando algo que parecían ritmos norteamericanos, y supe que iba a conseguirlo yo también sí o sí, no tenia ni idea de cómo ni dónde se podía aprender, pero no lo dudé ni por un momento.

He oído historias de todo tipo, me encanta preguntar a la gente cómo lo conocieron ellos. Amigos de amigos que lo practicaban, casualidades, invitaciones… el caso es que, todos los que de una manera más o menos asidua continuamos, supimos desde el primer instante que detrás de este baile, se escondía algo más.

El primer año, al menos para mí, era como haber descubierto un secreto muy grande en Madrid.

Recuerdo yendo todos los martes al “Gallego” sintiéndome una verdadera privilegiada por ello, miraba la cara de las personas que me encontraba por el camino y mientras sonreía, pensaba “si supierais…”

¿Qué es lo que nos engancha tanto?

Yo he encontrado 10 beneficios que son motivos de peso, y seguro que con el tiempo descubro más. A ver qué te parecen.

  1. Cuando bailas estás anclado en el instante presente. Tus preocupaciones desaparecen ya que en el aquí y ahora, todo está siempre bien. Hay veces que has tenido un día un poco más revuelto de lo que hubieras deseado, y llevas una nube negra encima de ti. Después de un par de bailes, ni te acuerdas de la nube, ni siquiera la hueles. ¡Se ha evaporado!.

  2. Tu cerebro se vuelve más rápido, joven y hábil porque se agilizan y multiplican las conexiones neuronales, ya que te sometes a un aprendizaje bestial y constante, siempre quieres saber un poco más. Es tan rico en variedades que podrías no parar de aprender nunca, por lo tanto difícil aburrirse o estancarse.

  3. Suene la música que suene es alegre y la música es un “ascensor” muy rápido para buen humor y la alegría. Si te sientes mal y quieres sentirte bien en poco tiempo, ponte un par de canciones que te animen y verás que rápido cambias la emoción. Con el swing, esto es así, todo el tiempo.

  4. Tu red social aumenta exponencialmente, y es una red social de mucha calidad y fuerte. Hay tantos eventos, tantas ganas de pasarlo bien y tan buena actitud, que después de unos pocos meses, ya cuentas con un gran número de personas con la que has compartido muchas experiencias, y a la que de verdad quieres y quedan incluidas en tu círculo más cercano.

  5. Despierta la creatividad que hay en ti. No es casualidad que un porcentaje muy alto de personas que bailan swing, se dediquen a temas artísticos o creativos. Yo creo que gran parte de la alegría, se basa en este “re-descubrimiento” de uno mismo. El ser humano es creativo por naturaleza.

  6. Te mantiene en forma. A veces nos reímos diciendo que bailar swing es como estar metidos en un bote con “formol”. Es un ejercicio cardiovascular muy grande, y el cuerpo lo agradece infinito. Estamos guapísimos cuando bailamos, es una verdad como un templo. Como escuché una vez, no sudamos ¡brillamos!.

  7. Produces una gran cantidad de endorfinas, que son unos neuropéptidos que genera el organismo causantes de mejorar el humor, fomentar la calma, crear bienestar interno, eliminar dolores… y todo ello, gratis y sin pasar por la farmacia.

  8. Los abrazos entre bailarines son constantes, espontáneos y sinceros. El contacto físico es esencial para el ser humano, y poco a poco se va perdiendo si no le prestamos atención, la tendencia es al individualismo. En el swing no es así, y los abrazos dan mucha felicidad. Conectan los corazones.

  9. Hay una comunidad detrás del baile de la que todos nos nutrimos. Cuando necesitas cualquier cosa, o quieres hacer lo que sea, sabes que si pides ayuda o colaboración dentro de la misma, vas a recibirla con muy buena gana y disposición. Es una sensación enorme de unión y ayuda mutua.

  10. El swing te abre las puertas a todo el mundo, nunca estuvieron cerradas obvio, pero con el swing, no sólo viajas donde te apetezca, sino que sabes que además, puedes conocer gente estupenda desde el minuto cero, si así lo deseas.

Tengo amigos que dicen “el swing es un salvavidas”, y de alguna manera lo es, porque puedes hacer pasar tu vida del gris al color, y entonces preguntarte ¿cómo lo hacía yo antes?.

Texto de Beatriz Gómez Acebrón. Acompañante en Desarrollo personal y Laboral, además de hopper activa en Madrid. Fundadora del gabinete www.miplanbe.es ¡Puedes seguirme en Fb!

Fotografía Maru Xáñez