Quién no conoce un caso. Una vivienda de una amistad, un proyecto al que acudíamos, la tiendina en la que comprábamos esto o aquello, el teatro aquel que nos gustaba tanto. “Lo sentimos mucho pero en la próxima renovación no tenemos más remedio que duplicarle el alquiler”, “no renovaremos el contrato por lo que deberá dejar disponible el local…” No es que tiempos pasados fueran mejores, que nunca fue fácil mantener el pago de las rentas, pero la presión actual hacia el máximo lucro en el mercado urbanístico es salvaje y se lleva por delante moradas y locales, proyectos y propuestas, tejido asociativo y cultural, todo aquello, y tod@s aquell@s incapaces de generar el suficiente beneficio para calmar las ansias cobradoras del “mercado”.

Al Café Central le llegó su hora. Ya en 2014 se libró, campaña change.org mediante y gracias a un afortunado resquicio legal, de una subida del 140%. Doce años más tarde ya no hay argucia que le libre, y así llegan a su fin 44 largos años de jazz en vivo, de acogida tanto de grupos de toda la vida de esta Villa y Corte como la Canal Street Jazz Band como de grandes figuras internacionales. Un club de jazz con prestigio más allá de nuestras fronteras y referencia de toda la afición al jazz de este país. Café Central se despide de su Plaza del Ángel el próximo 15 de abril. Esa hermosa fachada ya no esconderá vibrantes conciertos y públicos entusiasmados.  Con toda su fama y lleno constante, no ha bastado a colmar la avidez de beneficio que inunda la ciudad. Tiene que marcharse.

Parece que lo de la ubicación en la Plaza del Ángel es por algo, pues por segunda vez ha sido rescatado el proyecto, en esta ocasión siendo invitado a asentarse por nada menos que el Ateneo de Madrid, con cuatro veces más edad que el Café Central y también un centro cultural archiconocido de la ciudad y que ha sido no hace mucho blanco del asedio de los poderes institucionales, escamoteándole ayudas. Dos días después de dejar la actual ubicación estará ya ofreciendo nuevos conciertos en las salas del Ateneo, a escasos minutos de allí. ¡¡Café Central ha muerto, larga vida a Café Central¡¡

Y para celebrar tan afortunada y milagrosa muerte y resurrección, al día siguiente de su último concierto, el 16 de abril, se hará una Marcha Resurrección del Jazz, siguiendo la popular tradición de Nueva Orleans de las Marching Bands, en la que l@s músicos encabezan una procesión de aficionad@s por las calles, combinando lamento fúnebre y celebración por lo vivido. Una ocasión muy especial a la que están invitadas todas las personas  amantes del jazz y el swing. Ocasión para echarse un baile callejero no faltará. Desde MAD for Swing nos unimos a este duelo-celebración de tantos años de jazz en vivo y sabor a club que nos ha regalado Café Central, que le agradecemos inmensamente, y le deseamos una larga vida en el Ateneo.

Nos vemos el 16  a las 05 p.m. en la Plaza del Angel 11

Y en cualquier concierto de su programación en el Ateneo


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