Primero fueron Casablanca, La Morada, luego Patio Maravillas, MontaMarta; la historia del baile swing en Madrid ha corrido en paralelo a los CSO, Centros Sociales Okupados, donde la cultura y la acción de barrio han dejado un hueco al baile callejero y la música popular, y al swing en ellos.

Muchas personas que hoy están asociadas, bailan, toman clases y aportan su trabajo voluntario, conocieron el swing y el blues en uno de estos centros sociales que desaparecieron.

A la lista de los perdidos por la especulación inmobiliaria y la codicia de las grandes empresas, se une hoy la EKO de Carabanchel donde cada semana, desde que hace 10 años Alín lo introdujo allí, y que, como EKO Swing se ha mantenido estos años con la contribución de Miguel Ángel «El Chino» con clases y música. EKO Swing montaron una pista de laminado autogestionada, con sus manos y las aportaciones de cada uno y han contribuido a llevar el swing al otro lado del río, a Carabanchel, un barrio que vive ahora un movimiento cultural y artístico que no te puedes perder.

Gracias, EKO. Sois una valiosa aportación a la vida cultural y de colectivos de Madrid y tenéis un lugar en la historia de los bailes swing de la ciudad.

Compartimos la visión de que bailar no es consumir, quizá con diferentes matices; es cultura, es crear comunidad y es reconocer el origen y la razón de su existencia. Hacemos propias las palabras de Brother Yusef   «Lo que a menudo presencio es gente que va directo a la alegría sin entender lo que esa alegría representa. Experimentan el placer sin saber que es medicina. Consumen la música sin conocer las cicatrices, el dolor, la lucha que la creó; sin saber de aquellas reuniones en el bosque donde comenzó esta práctica sanadora.»

Porque bailar es mirarse, escucharse, coordinarse, ceder espacio, soltar, improvisar, sostener y dejarse sostener. Es aprender a convivir con ritmos distintos y a construir algo común en movimiento.

Quizá por eso las pistas de baile también son pequeños laboratorios de mundo: lugares donde practicamos formas de relacionarnos con este lenguaje común y ahora somos más abiertes, más alegres y personas más colectivas. También es el ocio de compartir accesible y nada consumista, donde lo importante no es lo que se tiene sino lo que se crea entre quienes están presentes.

Y además, bailar tiene algo profundamente sencillo y poderoso: no pregunta de dónde vienes, qué edad tienes o cuál es tu condición. En la pista cabemos todas las personas.

Gracias por estos diez años de música, de risas, de sudor y de complicidades.

Lo que se ha tejido aquí no termina: se transforma y sigue bailándose en otros lugares.

Nos seguimos encontrando en la pista.
Gracias 😘.

(De la despedida de Miguel Ángel «El Chino» a EKO Carabanchel)

Gracias, EKO Swing, nos vemos en las pistas. ¡Fuerza y resistencia a los CSO y las personas que en ellos continúan activas!


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